¿Qué es una certificación de producto?
La ISO define la certificación como la confirmación escrita, por parte de un organismo independiente, de que un producto, servicio o sistema cumple requisitos específicos. En la certificación de productos, el objeto es el propio producto, o bien un proceso o un servicio. Los requisitos proceden de una norma de producto o de servicio, de una especificación técnica o de un esquema de certificación que establece qué se evalúa, con qué frecuencia y con qué métodos.
Esto la diferencia de la certificación de un sistema de gestión. Un certificado ISO 9001 indica que una empresa controla y mejora sus procesos. Un certificado de producto indica que un producto o un servicio concreto cumple los requisitos definidos y, gracias al seguimiento, que lo sigue cumpliendo en la producción o la prestación continuadas.
Dos ejemplos: un fabricante de componentes quiere demostrar que su gama cumple una norma de producto exigida por un gran cliente. Un proveedor de servicios quiere mostrar que su servicio se ajusta a una norma de servicio, por ejemplo en procesos, cualificación del personal o tratamiento de reclamaciones. En ambos casos, la certificación hace visible una calidad que el cliente difícilmente puede comprobar por sí mismo.
Qué se puede certificar: productos, servicios y soluciones sectoriales
CERTUNION International ofrece la certificación en tres ámbitos. Qué requisitos son aplicables a su producto o servicio lo aclaramos en el análisis, antes de enviarle el presupuesto.
- Productos técnicos: piezas, componentes, equipos o gamas de productos que deben cumplir una norma de producto o una especificación técnica.
- Servicios: prestaciones cuya calidad describe una norma de servicio, con requisitos sobre procesos, personal, comunicación y características del servicio.
- Soluciones sectoriales: requisitos que un sector o un cliente fija para productos y servicios, reunidos en un esquema de certificación.
Certificación de productos y marcado CE: en qué se diferencian
El marcado CE no es una certificación voluntaria, sino una declaración conforme al Derecho de la Unión. El fabricante es responsable de que su producto cumpla todos los requisitos aplicables de la UE y coloca él mismo el marcado. Cuando la normativa permite la autoevaluación, evalúa su producto sin organismo de evaluación de la conformidad; cuando exige ensayos por un tercero, debe intervenir un organismo notificado. No existe ningún organismo central de la UE que expida un certificado para usar el marcado CE.
Una certificación voluntaria de producto no sustituye esas obligaciones ni es un «certificado CE». La UE advierte expresamente de que los certificados voluntarios no son válidos para el marcado CE. La certificación voluntaria es útil cuando va más allá del mínimo legal: para requisitos de normas, especificaciones de clientes o esquemas sectoriales que ninguna ley exige, pero que sus clientes esperan.
¿Cómo se realiza una certificación de producto?
ISO/IEC 17067 describe los fundamentos de la certificación de productos y ofrece directrices para los esquemas de certificación. Toda certificación de productos sigue las mismas funciones, que cada esquema concreta a su manera:
- Selección: qué se evalúa, ya sean muestras, prototipos, documentación técnica o la descripción de un servicio.
- Determinación: ensayos, inspección, evaluación del diseño o auditoría de la prestación para establecer si se cumplen los requisitos.
- Revisión y decisión: se revisan todos los resultados en conjunto y se decide sobre la certificación.
- Atestación: emisión del certificado para el producto o servicio definido.
- Seguimiento: según el esquema, muestras de la producción o del mercado, evaluación de la fabricación o auditorías del sistema de gestión, para que el certificado cubra también los productos fabricados después.
ISO/IEC 17065 como marco de referencia
ISO/IEC 17065 establece los requisitos para los organismos que certifican productos, procesos y servicios en cuanto a competencia, coherencia e imparcialidad. La edición vigente es de 2012; ya existe una versión revisada como proyecto final. La norma se dirige al organismo certificador, no a fabricantes ni a proveedores de servicios.
Para usted es sobre todo una referencia: ¿se indican con claridad los requisitos? ¿Están separadas la evaluación y la decisión? ¿Está claro cómo se hace el seguimiento y qué ocurre si cambia el producto? Si un cliente o una norma legal exige un certificado de un tipo concreto, conviene conocer de antemano el requisito exacto; en el análisis estudiamos con usted si nuestra certificación se ajusta a su objetivo.
Requisitos, documentación y plazos
Solo se puede certificar lo que está definido: el producto debe existir en la versión que se fabricará y venderá, y el servicio debe estar descrito tal como se presta realmente. Cuanto más completa sea su documentación (descripción del producto y sus variantes, planos o especificaciones, materiales, informes de ensayo existentes, descripción de la fabricación, los controles de calidad y la trazabilidad o, en el caso de un servicio, la descripción de la prestación, los procesos y la cualificación del personal), más rápida y sencilla será la evaluación.
La duración varía según el alcance y la complejidad; por lo general, el proceso dura de 4 a 8 semanas. En los productos, el número de variantes, los ensayos necesarios y la existencia de informes aprovechables marcan el calendario; en los servicios, el número de centros y la madurez de los procesos descritos. El precio se deriva de ese mismo alcance: la certificación de productos no forma parte de los paquetes anuales para sistemas de gestión, y recibirá un presupuesto personalizado tras analizar sus necesidades.
Beneficios de la certificación de productos
Un certificado de producto convierte la calidad en una evidencia que terceros pueden comprobar. Compradores y contratantes no tienen que evaluar cada producto por sí mismos, las licitaciones y la homologación de proveedores resultan más sencillas y, en un mercado competitivo, una promesa se convierte en una característica demostrable. En los servicios, cuya calidad es difícil de juzgar antes de contratarlos, esta ventaja de confianza es especialmente grande.
La certificación también actúa hacia dentro: los requisitos se definen sin ambigüedad, los controles se documentan de forma sistemática y los cambios se gestionan de manera consciente. Gracias al seguimiento periódico, el certificado no es una instantánea, sino que acompaña al producto o servicio durante todo el periodo de certificación. Muchas empresas la combinan con un sistema de gestión certificado y personal certificado: tres tipos de certificación que responden a preguntas distintas y se complementan.
El proceso de certificación
Solicitud
Descríbanos, sin compromiso, su producto o servicio, el mercado de destino y los requisitos que quiere demostrar, e indíquenos los informes de ensayo existentes.
Análisis y presupuesto
Aclaramos la referencia de requisitos, el alcance de la evaluación y el seguimiento, y elaboramos un presupuesto personalizado.
Preparación (opcional)
Si lo desea, una revisión previa de su documentación muestra dónde faltan aún evidencias o dónde los requisitos no se cumplen con claridad.
Evaluación y auditoría
Se evalúan documentos, resultados de ensayos y, según el esquema, muestras; la fabricación o la prestación se audita de forma presencial o en remoto.
Certificado
Una vez superada la evaluación, emitimos el certificado para el producto o servicio definido.
Seguimiento
El seguimiento anual mantiene el certificado y comprueba que los productos fabricados y los servicios prestados después siguen cumpliendo los requisitos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una certificación de producto?
Una certificación de producto es la confirmación, por parte de un organismo independiente, de que un producto, proceso o servicio cumple requisitos definidos. La referencia es una norma, una especificación o un esquema de certificación. El seguimiento permite comprobar que la afirmación sigue siendo válida para la producción continuada, no solo para una muestra.
¿Es el marcado CE una certificación?
No. Con el marcado CE, el fabricante declara que su producto cumple los requisitos aplicables de la UE. Según la normativa, evalúa el producto él mismo o recurre a un organismo notificado. No existe ningún organismo central de la UE que expida un «certificado CE».
¿Sustituye una certificación voluntaria a las obligaciones legales?
No. Una certificación voluntaria de producto no sustituye ni al marcado CE ni a la intervención de un organismo notificado cuando la ley la exige. Demuestra requisitos adicionales procedentes de normas, especificaciones de clientes o esquemas sectoriales que sus clientes esperan, aunque ninguna ley los imponga.
¿Qué es el certificado de conformidad de un producto?
Con esa expresión se designan documentos distintos. Un certificado de producto emitido por un organismo independiente confirma la conformidad con una norma o un esquema. La declaración UE de conformidad, en cambio, la firma el propio fabricante como base del marcado CE. Conviene comprobar siempre quién la emite y con qué referencia.
¿Qué tipos de certificaciones hay?
Se distinguen tres tipos principales: la certificación de sistemas de gestión, que evalúa cómo una empresa gestiona sus procesos; la certificación de productos y servicios, que evalúa un producto o prestación concretos; y la certificación de personas, que evalúa la competencia de un individuo frente a un esquema definido.
¿Cómo se realiza una certificación?
Tras su solicitud, analizamos los requisitos y le enviamos un presupuesto. Después se evalúan documentos, resultados de ensayos y, si el esquema lo prevé, muestras, y se audita la fabricación o la prestación. Una vez superada la evaluación se emite el certificado, seguido de un seguimiento anual.
¿Cuánto cuesta una certificación de producto?
El precio depende del alcance: número de productos y variantes, ensayos necesarios, informes de ensayo existentes, centros y tipo de seguimiento. Por eso no forma parte de los paquetes anuales para sistemas de gestión. Tras analizar sus necesidades, recibirá un presupuesto personalizado y sin compromiso.
¿También se pueden certificar servicios?
Sí. La referencia es entonces una norma de servicio o un esquema con requisitos sobre procesos, cualificación del personal, comunicación con los clientes y tratamiento de reclamaciones, por ejemplo. Se evalúa cómo se presta realmente el servicio, normalmente mediante auditorías y muestras de la actividad habitual.
¿Para qué sirve la norma ISO/IEC 17065?
ISO/IEC 17065 establece los requisitos para los organismos que certifican productos, procesos y servicios en cuanto a competencia, coherencia e imparcialidad. La edición vigente es de 2012 y ya existe una versión revisada como proyecto final. Se dirige a los organismos certificadores, no a los fabricantes.
¿Qué ocurre si modifico un producto certificado?
El certificado se aplica al producto definido, en la versión evaluada. Si modifica de forma significativa el diseño, los materiales, la fabricación o el alcance de un servicio, hay que comprobar si la certificación sigue cubriendo el cambio. Comunique esas modificaciones con antelación para que el certificado siga siendo válido.
